AnimalBestiality Animal Bestiality


Hablaban en alemán entre ellos, pero los que conocían el francés se valían con frecuencia de este idioma para que les entendiese el invitado.

los que sólo chapurreaban unas palabras las repetían con acompañamiento de sonrisas amables. se notaba en todos ellos un deseo de agradar al dueño del castillo. ¿no tiene usted miedo de que le coman vivo?. los alemanes rieron con gran estrépito la gracia de su excelencia. todos hacían esfuerzos por demostrar con sus palabras y ademanes que era falsa la barbarie que les atribuían los enemigos. las fatigas de la guerra, especialmente la marcha acelerada de los últimos días, estaban visibles en sus personas. unos eran altos, delgados, con una esbeltez angulosa; otros, cuadrados y fornidos, con el cuello corto y la cabeza hundida entre los hombros.
estos últimos habían perdido sus adiposidades en un mes de campaña, colgándoles la piel arrugada y flácida en varias partes del rostro. todos llevaban la cabeza rapada, lo mismo que los soldados. en torno de la mesa brillaban dos filas de esferas craneales sonrosadas ó morenas. las orejas sobresalían grotescamente; las mandíbulas se marcaban con el óseo relieve del enflaquecimiento. algunos habían conservado el mostacho enhiesto, á la moda del emperador; los más iban afeitados ó con bigotes cortos en forma de cepillo. un brazalete de oro brillaba á continuación de una mano del conde puesta sobre la mesa. era el más viejo de todos y el único que conservaba sus cabellos, de un rubio obscuro y canoso, peinados cuidadosamente y brillantes de pomada. enjuto, huesudo y fuerte, procuraba disimular su rudeza de hombre de pelea con una negligencia suave y perezosa.
los oficiales le trataban con gran respeto. el emperador era su amigo: se conocían desde la juventud. antes de la guerra, ciertos escándalos de su vida privada le habían alejado de la corte: vociferaciones de folicularios y de socialistas. pero el soberano le mantenía en secreto su afecto de antiguo condiscípulo. había vivido algunos años en oriente. en suma, un gran señor y un artista de exquisita sensibilidad, al mismo tiempo que un soldado. el conde no podía admitir el silencio de desnoyers. era su comensal, y creyó del caso hacerle hablar para que interviniese en la conversación.
luego sospechó que se burlaban de él. unos le miraban con lástima por su ignorancia; otros con recelo, al ver que fingía no conocer unos sucesos que se habían desarrollado junto á él. --los diarios de alemania hablan mucho de eso. el pueblo de parís se ha sublevado hace quince días contra el gobierno, asaltando el elíseo y asesinando al presidente. el ejército tuvo que emplear las ametralladoras para imponer el orden. y como sus palabras eran acogidas con un gesto de maliciosa duda, prefirió callarse.
su excelencia, espíritu superior, incapaz de incurrir en las credulidades del vulgo, intervino para restablecer los hechos. lo del asesinato tal vez no era cierto: los periódicos alemanes podían exagerar con la mejor buena fe. precisamente pocas horas antes le había hecho saber el estado mayor general la retirada del gobierno francés á burdeos. pero lo de la sublevación del pueblo de parís y su pelea con la tropa era indiscutible. «el señor lo ha visto sin duda, pero no quiere decirlo.» desnoyers tuvo que contradecir al personaje, pero su negativa ya no fué escuchada. deseaban llegar cuanto antes á la vista de la torre eiffel, entrar victoriosos en la ciudad, para saciarse de las privaciones y fatigas de un mes de campaña. eran adoradores de la gloria militar, consideraban la guerra necesaria para la vida, y sin embargo se lamentaban de los sufrimientos que les proporcionaba. el conde exhaló una queja de artista. este invierno iban á estrenar en parís un baile mío. todos protestaron de su tristeza: su obra sería impuesta después del triunfo, y los franceses tendrían que aplaudirla. y se sumió en su melancolía de hombre no comprendido. a uno de los oficiales que hablaba de las riquezas de parís con ojos de codicia, lo reconoció de pronto desnoyers por el brazal que ostentaba en una manga. era el que había saqueado el castillo. como si adivinase sus pensamientos, el comisario se excusó. la guerra había que pagarla con los bienes de los vencidos.
era el nuevo sistema alemán; la vuelta saludable á la guerra de los tiempos remotos: tributos impuestos á las ciudades y saqueo aislado de las casas. de este modo se vencían las resistencias del enemigo y la guerra terminaba antes. no debía entristecerse por el despojo. sus muebles y alhajas serían vendidos en alemania. podía hacer una reclamación al gobierno francés para que le indemnizase después de la derrota: sus parientes de berlín apoyarían la demanda.
desnoyers oyó con espanto tales consejos. al terminar el almuerzo, algunos oficiales se levantaron, requiriendo sus sables para cumplir actos del servicio. el capitán von hartrott también se levantó: necesitaba volver al lado de su general; había dedicado bastante tiempo á las expansiones de familia.
_moltkecito_ se excusaba una vez más de los desperfectos y despojos sufridos por el castillo. debemos ser duros para que resulte breve. la verdadera bondad consiste en ser crueles, porque así, el enemigo, aterrorizado, se entrega más pronto y el mundo sufre menos. don marcelo levantó los hombros ante el sofisma. von hartrott deseaba proteger á su tío. los habitantes de esta casa son gente amable. desnoyers repelió con vehemencia esta protección. callaba porque no podía hacer otra cosa. consideraba necesario este aviso; podía irse su excelencia, podían instalarse en el castillo otros oficiales. von hartrott había visto mucho, y su sonrisa daba á entender que nada llegaría á sorprenderle, por enorme que fuese.
pero el viejo siguió despreciando su protección y riéndose con tristeza del rótulo. el capitán montó en su automóvil, luego de estrechar una mano fría y blanda que parecía repelerle con su inercia. gran consumo de licores procedentes de su bodega. hablaban en alemán entre ellos, y así permaneció don marcelo cerca de una hora inmóvil, deseando marcharse y no encontrando el momento oportuno para abandonar su asiento y desaparecer. se adivinaba fuera del parque un gran movimiento de tropas. pasaba otro cuerpo de ejército con sordo rodar de marea. las cortinas de árboles ocultaban este desfile incesante que se dirigía hacia el sur. un fenómeno inexplicable conmovió la luminosa calma de la tarde. sonaba á lo lejos un trueno continuo, como si rodase por el horizonte azul una tormenta invisible. la posibilidad de tener que abandonar su alojamiento, el más cómodo que había encontrado en toda su campaña, le puso de mal humor. una vida gloriosa, pero sucia y embrutecedora. y como si le atrajesen las comodidades que habría de abandonar en breve, se levantó, dirigiéndose al castillo. dos alemanes se marcharon hacia el pueblo, y desnoyers quedó con el otro, ocupado en paladear admirativamente sus licores. era el jefe del batallón acantonado en villeblanche. de todo el grupo de enemigos, éste era el único que había inspirado á don marcelo un sentimiento vago de atracción.
debía haber sido obeso en tiempo de paz, pero ahora ofrecía el exterior suelto y lacio de un organismo que acaba de sufrir una pérdida de volumen. se adivinaba en él una existencia anterior de tranquila y vulgar sensualidad, una dicha burguesa que la guerra había cortado rudamente. que dios castigue á los que han provocado esta catástrofe. vió la alemania que se había imaginado muchas veces: una alemania tranquila, dulce, de burgueses un poco torpes y pesados, pero que compensaban su rudeza originaria con un sentimentalismo inocente y poético. se lo representó paseando con su mujer y sus hijos bajo los tilos de una plaza de provincia, escuchando todos con religiosa unción las melodías de una banda militar. luego lo vió en la cervecería con sus amigos, hablando de problemas metafísicos entre dos conversaciones de negocios. era el hombre de la vieja alemania, un personaje de novela de goethe. tal vez las glorias del imperio habían modificado su existencia, y en vez de ir á la cervecería frecuentaba el casino de los oficiales, mientras su familia se mantenía aparte, aislada de los civiles, por el orgullo de la casta militar; pero en el fondo era siempre el alemán bueno, de costumbres patriarcales, pronto á derramar lágrimas ante una escena de familia ó un fragmento de buena música.
el comandante blumhardt se acordaba de los suyos, que vivían en cassel. los dos mayores se preparan para ser oficiales. y señalaba con una mano la altura de sus botas. temblaba nerviosamente de risa y de pena al recordar á su pequeño. luego hizo el elogio de su esposa, excelente directora de hogar, madre que se sacrificaba con modestia por sus hijos, por su esposo. veinte años de matrimonio iban transcurridos, y la adoraba como el día en que se vieron por primera vez. guardaba en un bolsillo de su uniforme todas las cartas que ella le había escrito desde el principio de la campaña. sacó del pecho un medallón de plata con adornos de arte de munich, y tocando un resorte lo hizo abrirse en redondeles, como las hojas de un libro, dejando ver los rostros de toda la familia: la _frau kommandeur_, de una belleza austera y rígida, imitando el gesto y el peinado de la emperatriz; luego las hijas, las _fraulin kommandeur_, vestidas de blanco, los ojos en alto como si cantasen una romanza; y al final los niños, con uniformes de escuelas del ejército ó de instituciones particulares.
¡y pensar que podía perder á estos seres queridos con sólo que un pedazo de hierro le tocase!. con una solicitud que conmovió á don marcelo, le hizo preguntas á su vez acerca de su familia. se apiadó al enterarse de lo escasa que era su prole; sonrió un poco ante el entusiasmo con que el viejo hablaba de su hija, saludando á _fraulin_ chichí como un diablillo gracioso; puso el gesto compungido al saber que el hijo le había dado grandes disgustos con su conducta. era el primer hombre dulce y humano que encontraba en el infierno de la invasión.
deseó que no se moviese del castillo. un ordenanza vino á llamar á don marcelo de parte de su excelencia. encontró al conde en su propio dormitorio, luego de pasar por los salones con los ojos cerrados para evitarse el dolor de una cólera inútil. las puertas estaban forzadas, los suelos sin alfombras, los huecos sin cortinajes. sólo los muebles rotos en los primeros momentos ocupaban sus antiguos lugares. los dormitorios habían sido saqueados con más método, desapareciendo únicamente lo que no era de utilidad inmediata. el haberse alojado en ellos el día antes el general con todo su séquito les había librado de una destrucción caprichosa. el conde lo recibió con la cortesía de un gran señor que desea atender á sus invitados. debía ocupar su dormitorio, aquella cama solemne como un catafalco, con penachos y columnas, que había tenido el honor de servir horas antes á un ilustre general del imperio. esta otra habitación va mejor con mis gustos. había entrado en el dormitorio de la señora desnoyers, admirando su mueblaje luis xv, de una autenticidad preciosa, con los oros apagados y los paisajes de sus tapicerías obscurecidos por el tiempo. era una de las mejores compras de don marcelo.
el conde sonrió con un menosprecio de artista al recordar al jefe de la intendencia encargado del saqueo oficial. pensar que esto lo ha dejado por viejo y feo. --señor desnoyers: creo no cometer ninguna incorrección, y hasta me imagino que interpreto sus deseos, al manifestarle que estos muebles me los llevo yo.
serán un recuerdo de nuestro conocimiento, un testimonio de nuestra amistad que ahora empieza. si esto queda aquí corre peligro de ser destruído. los guerreros no están obligados á ser artistas. yo guardaré estas preciosidades en alemania, y usted podrá verlas cuando quiera. mi amigo el emperador se proclamará soberano de los franceses. miraba en las paredes el vacío que habían dejado varios cuadros pequeños. eran de maestros famosos del siglo xviii. también debía haberlos despreciado el comisario por insignificantes. una ligera sonrisa del conde le reveló su verdadero paradero. las manos del guerrero se perdieron con delectación en los finos bullones de las telas, apreciando su blanda frescura.
este contacto le hizo pensar en parís, en las modas, en las casas de los grandes modistos. don marcelo percibió la fuerte mezcla de perfumes que exhalaban su cabeza, sus bigotes, todo su cuerpo. varios frascos del tocador de las señoras estaban sobre la chimenea. cuando tenga el gusto de ser presentado á las señoras, les daré las señas de mis proveedores. yo uso en mi casa esencias de turquía: tengo muchos amigos allá. sus ojos se habían fijado en algunos retratos colocados sobre una mesa. luego sonrió ante el retrato de chichí.
muy graciosa: lo que más admiraba en ella era su aire resuelto de muchacho. posó una mirada amplia y profunda en la fotografía de julio. en un baile de trajes obtendría un éxito. una _aigrette_ blanca en la cabeza sujeta con un joyel, el pecho desnudo, una túnica negra con pavos de oro. y siguió vistiendo imaginariamente al primogénito de desnoyers con todos los esplendores de un monarca oriental.
el viejo sintió un principio de simpatía hacia aquel hombre por el interés que le inspiraba su hijo. ¡lástima que escogiese con tanta habilidad las cosas preciosas y se las apropiase!. junto á la cabecera de la cama, sobre un libro de oraciones olvidado por su esposa, vió un medallón con otra fotografía. un oficial de húsares de la muerte sonreía en el retrato, contrayendo su perfil enjuto y curvo de pájaro de pelea bajo el gorro adornado con un cráneo y dos fémurs.

¡y pensar que tal vez se bate en estos momentos y pueden matarlo!. don marcelo creyó entrever una novela del pasado del conde. aquel húsar era indudablemente un hijo natural. su simplicidad no podía concebir otra cosa. sólo en su ternura era un padre capaz de hablar así. y casi se sintió contagiado por esta ternura. el guerrero le había vuelto la espalda, saliendo del dormitorio, como si desease ocultar sus emociones. a los pocos minutos sonó en el piso bajo un magnífico piano de cola que el comisario no había podido llevarse por la oposición del general.
la voz de éste se elevó sobre el sonido de las cuerdas. era una voz de barítono algo opaca, pero que comunicaba un temblor apasionado á su romanza. pensó en su familia, en las desgracias y peligros que le rodeaban, en la dificultad de volver á encontrar á los suyos. los alemanes engañaban á primera vista con su exterior rudo y su disciplina, que les hacía cometer sin escrúpulo las mayores atrocidades. había que vivir en intimidad con ellos para apreciarlos tales como eran. cuando cesó la música estaba en el puente del castillo. un suboficial contemplaba las evoluciones de los cisnes en las aguas del foso. era un joven doctor en derecho que desempeñaba la función de secretario cerca de su excelencia; un hombre de universidad movilizado por la guerra. al hablar con don marcelo reveló inmediatamente su origen. le había sorprendido la orden de partida estando de profesor en un colegio privado y en vísperas de casarse. todos sus planes habían quedado deshechos. el capitalismo: el maldito capitalismo tiene la culpa. no ocultaba su participación en actos del partido que le habían originado persecuciones y retrasos en su carrera. pero la social-democracia se veía ahora aceptada por el emperador y halagada por los _junkers_ más reaccionarios. los diputados del partido formaban en el reichstag el grupo más obediente al gobierno.
el sólo guardaba de su pasado cierto fervor para anatematizar al capitalismo, culpable de la guerra. desnoyers se atrevió á discutir con este enemigo que parecía de carácter dulce y tolerante. sus diputados apoyaban la guerra, y para hacer esto sus motivos tendrían. se notaba en él la supeditación á la disciplina, la eterna disciplina germánica, ciega y obediente, que gobierna hasta los partidos avanzados. en vano el francés repitió argumentos y hechos, todo cuanto había leído desde el principio de la guerra. sus palabras resbalaron sobre la dureza de este revolucionario acostumbrado á delegar las funciones del pensamiento. pero en el instante actual todo está confuso: faltan elementos de juicio para formar una opinión exacta. cuando termine el conflicto conoceremos á los verdaderos culpables; y si son los nuestros, les exigiremos responsabilidad. sintió ganas de reír desnoyers ante esta candidez. ¡esperar el final de la guerra para saber quién era el culpable!. hay que ver de cerca la guerra moderna. y para alejar las visiones de muerte fijas en su pensamiento, siguió con los ojos la marcha de los cisnes, ofreciéndoles pedazos de pan que les hacían torcer el curso de su natación lenta y majestuosa. el conserje y su familia pasaban el puente con frecuentes entradas y salidas.
al ver á su señor en buenas relaciones con los invasores, habían perdido el miedo que los mantenía recluídos en su vivienda. a la mujer le parecía natural que don marcelo viese reconocida su autoridad por aquella gente: el amo siempre es el amo. y como si hubiese recibido una parte de esta autoridad, entraba sin temor en el castillo, seguida de su hija, para poner en orden el dormitorio del dueño.. animalo, besiality, bestialjty, AnimalBestiality, aznimal, bextiality, bestialit5y, ajnimal, vestiality, AnimalBestiality, animal bestiality, bestuality, bestiaslity, bestial8ity, sanimal, bestialifty, anbimal, animla, b4stiality, bestjiality, animal bestiality, bestiality, animql, bestiaolity, bestialityh, AnimalBestiality, besytiality, bestiality, bestaility, bwstiality, bestialigy, berstiality, bes6tiality, bestiality, best8ality, animal bestiality, bestality, anmimal, AnimalBestiality, besztiality, anjmal, animal bestiality, animal bestiality, bestiazlity, besetiality, anhimal, bgestiality, bestisality, ani9mal, bestialityt, besgiality, ahnimal, animalk, bestialify, animal, bestiality, bestiwlity, AnimalBestiality, bewstiality, bestiaality, bestialityy, animak, gestiality, bestialiyy, ajimal, animal, animall, betsiality, bestialityg, ankimal, nimal, amimal, awnimal, AnimalBestiality, bestiqality, bestgiality, amnimal, bestiailty, bestiakity, animal bestiality, animaal, bestialiyty, bestial9ty, bestialit6, bestkality, beetiality, besxtiality, anima, animl, bestialiy, best8iality, bestialpity, besriality, an9imal, bestialitry, bestiapity, snimal, bes5tiality, bestizality, qnimal, wnimal, AnimalBestiality, anikal, abnimal, bestialoity, bestiwality, AnimalBestiality, aanimal, bestiality, bewtiality, bestjality, AnimalBestiality, bsstiality, aqnimal, anikmal, AnimalBestiality, bestizlity, bestialit7y, abimal, bestiaoity, bestiaity, AnimalBestiality, bes6iality, besftiality, animsl, znimal, b3stiality, AnimalBestiality, beestiality, bsetiality, AnimalBestiality, bestiali6ty, estiality, animwal, aninal, AnimalBestiality, aniimal, an9mal, animal bestiality, bestiqlity, beztiality, animal bestiality, animmal, anijal, animaql, bestoiality, animal, aimal, animal, AnimalBestiality, best6iality, bestfiality, bestuiality, zanimal, ahimal, AnimalBestiality, an8imal, nestiality, AnimalBestiality, animao, AnimalBestiality, AnimalBestiality, anumal, AnimalBestiality, animal bestiality, bdestiality, vbestiality, animzal, aniomal, bestialit, bexstiality, bvestiality, AnimalBestiality, animakl, an8mal, gbestiality, animal bestiality, besatiality, bestiaklity, bestislity, AnimalBestiality, besfiality, bestiali5ty, best9iality, bestiiality, AnimalBestiality, ainmal, bsestiality, AnimalBestiality, AnimalBestiality, bestialuty, AnimalBestiality, AnimalBestiality, besti8ality, annimal, bestyiality, bestoality, bestialigty, AnimalBestiality, bbestiality, bezstiality, bestialiuty, asnimal, bestialty, animapl, ani8mal, brstiality, bestilaity, b3estiality, anmial, AnimalBestiality, AnimalBestiality, brestiality, bestiality7, anial, bdstiality, animalbestiality, aniaml, besti9ality, aninmal, animawl, bestialtiy, anjimal, bestialoty, animkal, bstiality, bestialiry, bestiawlity, bestiali5y, bestial9ity, best9ality, bestialioty, animal, be4stiality, nbestiality, bestiali8ty, anijmal, hestiality, betiality, AnimalBestiality, animal bestiality, anuimal, anoimal, bhestiality, bwestiality, bestiality, aniumal, bestialith, animnal, anmal, animjal, animal bestiality, bnestiality, besrtiality, animzl, AnimalBestiality, bestialit6y, bestiaqlity, bestiuality, animal bestiality, bestialituy, b4estiality, be3stiality, bestiality6, anomal, bestiali6y, bestialjity, AnimalBestiality, animal bestiality, bestiality, bestiali9ty, bestialitty, bestialitu, bestialithy, AnimalBestiality, animal, beastiality, besdtiality, bestiallity, beswtiality, beatiality, bestialkity, besttiality, besstiality, bestialkty, bestioality, animwl, AnimalBestiality, bestialitt, bestriality, AnimalBestiality, bestility, bestialityu, animalp, naimal, animal bestiality, bestikality, bestialijty, besgtiality, bestialit7, animap, animqal, animazl, bestialitgy, bedstiality, best5iality, bestijality, bestialikty, besyiality, animasl, bedtiality, bestiaplity, bestialiyt, ebstiality, bestialitg, animsal, bestkiality, hbestiality, ankmal, bestialirty, wanimal, qanimal, animal, bes5iality, bestialitfy, besitality, bestialuity, bestial8ty, AnimalBestiality, animaol, bestialiity, animal bestiality.
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